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17 febrero 2012

El Delantal de mi Abuela

Hoy quiero compartir con todas vosotras este bonito relato dedicado a todas esas abuelas que fueron, son y serán un valioso recuerdo para los que las conocieron. Espero os guste
El Delantal de mi Abuela
La principal función del delantal de la abuela era proteger el vestido que estaba debajo, pero además servía de agarradera para retirar la sartén más que caliente del fuego. Era una maravilla secando las lágrimas de los niños, y en ciertas ocasiones, limpiando sus caritas sucias.
El delantal servía para transportar desde el gallinero los huevos, los pollitos que necesitaban terapia intensiva, y a veces los huevos golpeados que terminaban en la hornilla.
Cuando llegaban visitas, el delantal de la abuela servía de refugio a los niños tímidos, y cuando hacía frío, la abuela se envolvía los brazos en él. Aquel viejo delantal, agitado sobre el fuego, oficiaba de fuelle. Y él era el que cargaba con las papas y la leña hasta la cocina.
Servía también de canasto para llevar las verduras desde la huerta. Después de usarse en la cosecha de las arvejas, le tocaba el turno con los repollos. Con él se recogían los frutos que caían de los árboles al terminar el verano.
Cuando alguien llegaba inesperadamente, era sorprendente la rapidez con que el viejo delantal podía sacar el polvo de los muebles.
Cuando se acercaba la hora de comer, la abuela salía a la puerta y agitaba el delantal, y entonces los hombres que estaban en los campos comprendían de inmediato que el almuerzo estaba listo.
La abuela también lo usaba para colocar en la ventana la torta recién sacada del horno, para que se enfriara.
Pasarán largos años antes de que alguien invente un objeto que pueda reemplazar aquel viejo delantal que tantas funciones cumplía…
Aunque quizás ya no hay abuelas que tengan que proteger el vestido dado que hoy tenemos muchos y una máquina que nos lo lave.
Las agarraderas de las sartenes ya no queman.
Nuestros hijos ya no lloran como los de antes y sus caritas sucias las lavamos con unas toallitas con crema.
Ya no tenemos gallinero en casa, ni pollitos, ni terapia para ellos.
Nuestros hijos ya no son tímidos.
Ni necesitamos un delantal para el frío porque tenemos mangas.
Y no avivamos el fuego porque solo necesitamos un botón para hacerlo.
Las papas vienen en bolsas.
La leña de la chimenea nos la trae ese chico tan simpático.
Y la verdura viene en tarros.
No podemos recoger el fruto de los árboles, porque el árbol más cercano...no sé ni donde queda.
Tenemos un producto y unas gamuzas ecológicas que repelen el polvo.
No tenemos que agitarlo para llamar a comer a nuestros hombres, porque usamos el celular.
Actualmente, por el contrario, la nieta coloca la torta en el mismo lugar, pero para que se descongele.
Quizás no echemos de menos los delantales de la abuela, pero si a aquellas abuelas que eran capaces de hacer todo esto por nosotros. A ellas las llevo colgadas en el corazón.
(Autor desconocido)
Imágenes: Tomadas de la red

12 comentarios:

Abedul dijo...

Te felicito es una entrada llena de ternura reflejando situaciones y estampas de un pasado entrañable. Es un homenaje a las abuelas de antes y a la prenda mas emblemática de tiepos pasados, he disfrutado mucho leyéndolo, txapeldun,!!!!! Un saludo cariñoso de Begoña

Floreal dijo...

Siempre recuerdo a mi abuela con el delantal puesto, tenía algunos especiales, que se ponía, limpísimos, cuando quería estar "más arreglada" en casa. Yo tengo el honor de haber heredado el gusto por llevar delantal.
Preciosa tu entrada.

Carmen dijo...

mi abuela, la del pueblo, se parecía a la señora de la primera foto... con su pelo blanco recogido en un rodete, y el delantal siempre puesto. y lo que más recuerdo es a mi marido(nos conocimos muy jóvenes) desatándoselo, y ella haciendo que se enfadaba, pero en realidad le encantaba...
Me ha gustado mucho esta entrada.
saludos
carmen

Amparo dijo...

Uff! Cuántos recuerdos...
En todos he visto reflejada a mi abuela materna, ella era sin duda una de las reinas de los delantales, la de cosas que sabía hacer con ellos.
Gracias por este precioso relato y por devolverme estos recuerdos tan bonitos.
Un beso y mi cariño para ti.

Cristina dijo...

Me hace recordar a mi mamá... cuando hacía las rutinas domésticas usaba delantal...
Yo no tengo ese hábito, lo uso en muy pocas ocasiones
Me encantó el relato

Lilliann dijo...

hola Paqui, siento mucho que halla sido tan difícil leer mi comentario. Si quiero quitar eso de que hay que poner palabras imposibles para escribir, para lee, para nada ........ pero no se puede, mi Blog tiene un que no encuentro, ya hasta la HTML leí que normal no puede ser culpable para esto. Por el momento, tengo que poner esos códigos hasta para publicar, es de mandar todo el Blog a donde el señor de los cachos.

Si, por el momento me da mucha ira esto pero por mientras no puedo evitarlo pues no encuentre el error tal vez Blogger lo arregle espero que tomen mi Mail en serio. Disculpe el problema.

Feliz fin de semana

Lilliann

Paqui Serrano dijo...

Felicidades por la entrada. Me has hecho recordar el delantal de mis abuelas. Y, por no decir, los tesoros que se almacenaban en sus grandes bolsillos.
Yo también soy amante de los delantales y no sé entrar en la cocina sin ponérmelo.
Un beso.

Sandra dijo...

¡Cómo me has hecho recordar a mis abuelas y sobre todo a mi bisabuela!
¡Qué persona más maravillosa! No sólo cuidó de su hija, mi abuela, sino que también lo hizo con mi padre y mis tíos y por si fuera poco también se encargaba de mi hermana, mi hermano y de mí.
Recuerdo que era la única persona que conseguía que yo comiera quesitos, no me gusta el queso y ella me lo daba con galletas maría para que los comiera.
Muchas gracias por esta entrada tan bonita.

MCKINLEY dijo...

Un buen homenaje a las abuelas, y un despertar de recuerdos de niñez que se olvidan con el ajetreo del dia a dia. Para reflexionar un poco. Saludos.

La casita de Maria Nancy dijo...

HOLA,QUE BONITO!,POR MOMENTOS ME TRANSPORTE A MI INFANCIA Y VI A MI ABUELITA,(YO DORMÍA CON ELLA Y MIS HERMANOS EN LA MISMA HABITACIÓN),Y APENAS SE VESTÍA A LA MAÑANA YA SE PONÍA SU DELANTAL.
NO TENÍA MUCHOS,PORQUE RECUERDO QUE CUANDO SE LE GASTABAN LOS REMENDABA,ESO SI...SIEMPRE LIMPITOS!!
YO TAMBIÉN USO DELANTAL,LO HAGO POR COSTUMBRE,PERO DESDE HOY CADA VEZ QUE LO USE SERÁ EN SU HONOR!
GRACIAS,GRACIAS Y GRACIAS POR ESTE HERMOSO MOMENTO.
QUE TENGAS UN FIN DE SEMANA BENDECIDO

Isabel dijo...

Aunque yo no conocí a ninguna de mis dos abuelas tienes razón aquellos dlantales servian para muchas cosas, maravillosa entrada
un beso

Nilde dijo...

Con lagrimas de nostalgia y ternura te doy las gracias por esta hermosa entrada, extraño mucho a mi abuelita y a mi madre, mil bendiciones para ti!!!

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